7 de enero de 2012

¨La guerra ha terminado, si tú lo quieres¨. Recordemos la frase de Lennon en 2012

Video compuesto por un extracto del corto animado "I Met the Walrus", basado en la entrevista realizada a John Lennon por el canadiense de 14 años Jerry Levitan en el año 1969, junto al video musical póstumo de "Mind Games". 





Fuente: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=XKYlYFEgrlY

Aprueba Obama ley para detener indefinidamente, torturar y negar el juicio a ciudadanos de EEUU

Barack Obama aprobó la Ley de Autorización de la Defensa Nacional (NDAA), con la cual las autoridades militares pueden detener a cualquier ciudadano estadounidense en cualquier parte del mundo, indefinidamente y sin juicio previo, alegando la sospecha de terrorismo.
El año nuevo comenzó en Estados Unidos, al menos en materia legal, con la aprobación por parte del presidente Barack Obama de una medida netamente totalitaria y dictatorial, propia de un gobierno represivo. Se trata de la National Defense Authorization Act (NDAA), una ley que, en términos generales, permite a las autoridades militares detener a cualquier estadounidense en cualquier parte del mundo sin especificar los cargos que se le imputan ni el tiempo de detención, basándose únicamente en la sospecha de terrorismo. Asimismo, la interrogación y persecución de los sospechosos también carece de límites precisos, por lo cual la tortura y otros procedimientos afines podrían volverse totalmente legales.
Aunque se dice que Obama quiso vetar la NDAA por el evidente abuso que implica a las garantías civiles más elementales de todo ciudadano, al final dio su beneplácito, aunque “con serias reservas”: “Quiero aclarar que mi administración no autorizará la detención militar indefinida y sin juicio de ciudadanos estadounidenses. De hecho creo que hacer en esto rompería con nuestras más importantes tradiciones y valores que tenemos como nación. Mi administración interpretará la sección 1021 [de la ley] asegurándose que cualquier detención autorizada se llevará a cabo conforme a la Constitución, las leyes de guerra y todas las leyes aplicables”, declaró Obama en un comunicado al respecto. El diario El País informa que el presidente tuvo que firmar la ley “porque la finalidad general de esa norma es financiar en parte a las tropas y la guerra de Afganistán”.
Por otro lado, activistas y abogados en pro de las libertades civiles se mostraron decepcionados por la actuación del presidente Obama, pues creían que con él habían quedado atrás los excesos en que incurrió la administración Bush en su “guerra contra el terror”; confían además en que esta ley pueda derogarse por medio de otros recursos como la apelación ante la Suprema Corte.







Fuente: http://pijamasurf.com/2012/01/aprueba-obama-ley-para-detener-indefinidamente-torturar-y-negar-el-juicio-a-ciudadanos-de-eeuu/

Felicidad o conformismo? Observaciones sobre la percepción que tenemos de nuestra vida moderna

Últimamente y con demasiada frecuencia se puede oír hablar en los medios sobre la felicidad, precisamente en una sociedad que padece de infelicidad crónica. Se trata de tertulias y “espacios del oyente”. En los unos y en los otros se debate intensamente acerca de qué es la felicidad, acerca de cómo conseguirla. Se ocupan en definiciones más o menos filosóficas las unas y más o menos realistas las otras. Sin excepción, todos los que participan coinciden en que la felicidad consiste más o menos en “no necesitar más de lo que se tiene”. Hasta el momento y que yo sepa, en ninguno de estos “brainstorming” sobre la felicidad ha participado ninguna persona bien posicionada en la lista Forbes de multimillonarios, se entiende que los ricos necesitan aún más de lo que tienen, y que su felicidad se encuentra en un horizonte todavía muy lejano. Por encima de cualquier otra consideración, el mensaje “no necesitar más de lo que se tiene” invita al conformismo, precisamente ahora que hay tanta gente que tiene que conformarse con bien poco.
Muchos coinciden en que suelen ser más felices aquellos que menos tienen. Yo también creo que, por lo general, la felicidad no la procura la posesión material, pero cuando apoyan esta teoría con literales como“un africano jugando con un palo es más feliz que muchos niños del primer mundo que no saben qué juguete elegir para jugar”, uno piensa que ese “africano” al que se refieren, tal vez sería mucho más feliz aún si el palo con el que juega hubiera pertenecido instantes antes a una jugosa chuleta.

Incluso el eslogan de una conocida empresa sueca de muebles dice: “No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita”.

Mientras, los altavoces de los medios no dejan de repetir que “gastamos demasiado”, que si seguimos gastando a este ritmo “necesitaremos un rescate financiero colosal”, para seguir gastando, añado yo, pero a partir de ese momento en intereses del préstamo con que se articule el rescate y no en cuestiones sociales de interés colectivo. No seré yo quien gaste demasiado, ni el africano que juega con el palo, no será ninguno de los 4,5 millones de parados que hay en España, ni tampoco muchos de los que aún tienen algún tipo de ingreso regular. No serán ellos, no; ni tampoco será el Estado quien gaste ni un euro de más en toda esa gente, que cada vez están más marginados por las instituciones.

Desde luego la felicidad no consiste en conducir dos horas diarias para ir y volver del trabajo, no consiste tampoco en trabajar durante más de la mitad del día; no consiste, por supuesto, en comprar o consumir sin límite, y menos aún si para ello tenemos que endeudarnos hasta los calzoncillos. Es cierto que el freno del consumo es el freno de la sociedad misma, pero ¿quién dice que la sociedad solo puede circular por esa vía y a toda velocidad?, con mayor motivo si ese camino desemboca en la pobreza del 40% de la población mundial, y en una inquietante infelicidad consumista del resto.

Un viejo dicho africano lo resume muy bien. Un explorador blanco quería obtener suministros y medios de transporte. Sin otra cosa que ofrecer, quiso pagar con un valioso reloj que llevaba en su muñeca. El africano miró el reloj con indiferencia y le contestó: “Los blancos tenéis relojes, pero nosotros tenemos el tiempo”. Aquel africano no sabía que el hombre blanco estaba decidido a conseguir que su pueblo necesitara a toda costa, todas esas cosas que la deslumbrante vida del blanco podía ofrecerle, aunque le alejaran de la felicidad a cada paso. No pretendo que la gente viva como aquel africano, pero entre el negro y el blanco, lo más razonable parece que es el gris.

Puede que solo sean impresiones mías, pero creo que un sistema económico que hace infelices a los ricos, porque nunca alcanzarán a tener suficientes riquezas para satisfacer sus necesidades mínimas (el lugar donde reside la felicidad), que hace infelices a muchas víctimas del propio consumismo, y que también hace infeliz a casi la mitad de la población mundial, a la que impide la cobertura de sus necesidades más básicas y elementales, no es un buen sistema económico para casi nadie.





Fuente: 
http://impresionesmias.com/2011/03/14/felicidad-o-conformismo/ http://www.rebelion.org/noticia.php?id=124409
Créditos:

Impresiones mías/Rebelión

JL en Camino del Misterio

El pasado día 16, JL, webmaster de Mundodesconocido.com, intervino en el programa de radio de Intereconomía “Camino del Misterio”, El presentador de dicho programa, Lucinio Serrano ahonda en numerosos temas que mostramos en el audio que aparece en la parte inferior de Post.



Hablamos sobre Las Profecías y el Anticristo, Los misterios del Pelo en los seres humanos, asimismo y con la intervención de Miguel Celades, charlamos también sobre las Energías Libres y finalmente David Parcerisa nos habla sobre experiencias de abducciones y un misterioso artefacto que al parecer fue implantado a una persona cercana a él, JL charla en debate con David sobre el fenómeno de las abducciones al final del programa.
Si bien es cierto que algunos de estos temas se han tratado con anterioridad en MD, ahondamos sobre ellos y la cuestión de las abducciones resulta especialmente interesante.

Descargar el Audio





Fuente: http://mundodesconocido.com/WordPress/?p=2704

Sonríe o Muere: Cómo el 'Pensamiento Positivo' Engañó a América y al Mundo


De vez en cuando aparece un libro que repica tanto con tu propio pensamiento, y sin embargo, vuela de forma tan espectacular frente a la filosofía de moda, que llega como un alivio profundamente tranquilizador. Después de leer el libro de Bárbara Ehrenreich: “Sonríe o Muere: Cómo el Pensamiento Positivo ha engañado a América y al Mundo” siento como si pudiera regodearme en el dolor, la tristeza, la decepción o cualquier emoción negativa que llegue de forma natural sin preocuparme por haberme convertido en ese estereotipo terrible, la cascarrabias, la vieja gruñona. En cambio, puedo ser meramente humana: alguien que no tiene que convencerse de que cada rechazo o desastre es una oportunidad de oro para “seguir adelante” de una manera optimista.

Sonríe o Muere: Cómo el Pensamiento Positivo Engañó a América y al Mundo por Barbara Ehrenreich
Ehrenreich llegó a su crítica de la industria de miles de millones de dólares del pensamiento positivo (una marea de libros, DVD, instructores de la vida, entrenadores ejecutivos y oradores de motivación) en circunstancias desgraciadas similares a las que yo tuve. Fue diagnosticada de cáncer de mama y, como yo, se encontró cada vez más incómoda por el lenguaje marcial y la cultura “rosa” que ha llegado a rodear esta enfermedad. Cuando me he encontrado con la brigada de “la actitud positiva te ayudará a luchar y sobrevivir esta experiencia”, mi respuesta ha sido protestar en contra del uso del vocabulario militar y preguntar cuán miserable el optimismo de los “sobrevivientes” haría que se sintiera la pobre mujer que se estaba muriendo de cáncer de pecho. Me parecía que una “invasión” de las células de cáncer era una pura lotería. Nadie conoce la causa. Como Ehrenreich dice: “Yo no tenía factores de riesgo conocidos, no hay cáncer de mama en la familia, había tenido a mis bebés relativamente joven y los amamanté a los dos. Comía bien, bebía con moderación, hacía ejercicio y, además, mis pechos eran tan pequeños que imaginé que un bulto o dos podría mejorar mi figura”. (Gracias a Dios, no ha perdido su sentido del humor).

Ya hacía mucho tiempo que había sospechado que las tasas de mejora de supervivencia para las mujeres que tenían cáncer de mama no tenían absolutamente nada que ver con el “poder” del pensamiento positivo. Pues se esperaba que de las mujeres diagnosticadas entre 2001 y 2006, el 82% sobrevivieran cinco años, en comparación con sólo el 52% diagnosticado 30 años antes. Las cifras pueden relacionarse directamente con el perfeccionamiento de la detección, la mejores técnicas quirúrgicas, una mayor comprensión de los diferentes tipos de cáncer de mama y el desarrollo de tratamientos personalizados. Ehrenreich presenta la prueba de numerosos estudios que demuestran que el pensamiento positivo no tiene ningún efecto sobre las tasas de supervivencia y ofrece los tristes testimonios de mujeres que han sido asoladas por lo que un investigador ha llamado “una carga adicional a un paciente ya devastado”.

Qué pena, por ejemplo, la mujer que escribió al gurú médico mente/cuerpo Deepak Chopra: “A pesar de que sigo los tratamientos, y he llegado lejos descargándome de sentimientos dañinos, he perdonado a todos, he cambiado mi estilo de vida para incluir la meditación, la oración, la dieta adecuada, el ejercicio y los suplementos, el cáncer sigue reproduciéndose. ¿Hay alguna una lección aquí que no entiendo, que hace que continúe apareciendo? Soy positiva y voy a vencerlo, sin embargo, con cada diagnóstico se hace más difícil mantener una actitud positiva”.

Como Ehrenreich continúa explicando, las exhortaciones a pensar positivamente (ver el vaso medio lleno, incluso cuando se encuentra hecho pedazos en el suelo) no se limitan a la cultura rosa del cáncer de mama. Ella refiere la susceptibilidad de los Estados Unidos a la filosofía del pensamiento positivo al pasado calvinista del país y muestra cómo, en sus primeros días, una puritana “exigencia de esfuerzo permanente y auto-examen hasta el punto de detestarse a sí mismo” aterrorizaba a niños pequeños y empujaba a “adultos previamente sanos a una condición de retraimiento mórbido, marcado generalmente por enfermedades físicas así como espanto interior”.

Sólo a comienzos del siglo 19 comenzaron a desaparecer las nubes de lobreguez calvinista y comenzó a crecer un nuevo movimiento que llegaría a tener un séquito tan ferviente como había tenido el anterior. Fue la unión de dos pensadores, Phineas Parkhurst Quimby y Mary Baker Eddy, en la década de 1860, que llevó a la formalización de una visión del mundo post-calvinista, conocido como el Movimiento del Nuevo Pensamiento. Se imaginaba un nuevo tipo de Dios que ya no era hostil e indiferente, sino un espíritu omnipotente al que los seres humanos tenían meramente que acceder a fin de controlar del mundo físico.

Las mujeres de clase media encontraron particularmente beneficioso este nuevo estilo de pensamiento, que llegó a ser conocido como las “leyes de la atracción”. Al negárseles toda oportunidad de luchar en el mundo, se habían pasado sus días excluidas de cualquier otro papel que el de recostarse en una hamaca, pero el enfoque del Nuevo Pensamiento y su “terapia de conversación” desarrollada por Quimby abría nuevas e interesantes posibilidades. Mary Baker Eddy, una beneficiaria de la cura, fundó la Ciencia Cristiana. Ehrenreich toma nota de que, si bien este nuevo estilo de pensamiento positivo ayudó aparentemente en la desvalidez o la neurastenia, no tenía efecto alguno sobre las enfermedades como la difteria, la escarlatina, el tifus, la tuberculosis y el cólera – así como hoy no curará el cáncer.

Así el pensamiento positivo, la suposición de que sólo hay que pensar en una cosa o desearla para que esto ocurra, comenzó su rápido ascenso hasta ser influyente. Hoy en día, como muestra Ehrenreich, tiene un enorme impacto en los negocios, la religión y la economía mundial. Describe visitas a las conferencias de oradores motivacionales donde a trabajadores que acaban de ser despedidos y obligados a formar parte de la cultura de contratos a corto plazo se les enseña que un “buen jugador de equipo” es, por definición, “una persona positiva” que “sonríe con frecuencia, no se queja, no es abiertamente criticón y se somete con gratitud a cualquier exigencia del jefe ”. Estas son personas que tienen cada vez menos poder para trazar su propio futuro, pero gracias al pensamiento positivo se les da “una visión del mundo -un sistema de creencias, casi una religión- que les asegura que serían de hecho infinitamente poderosos con tan sólo poder controlar sus propias mentes”.

Y nadie ha sido más vulnerable a la tentación de esta filosofía que los autoproclamados “amos del universo”, los banqueros de Wall Street. Aquellos de nosotros educados en creer que ahorrar, tener una cuenta y vivir con los propios medios era la manera de proceder, y quienes se preguntan cómo diablos se redujo el crédito y ocurrieron los desastres subprime, no necesitan buscar más allá de la cultura que sostiene que el pensamiento positivo permite a cualquiera realizar sus deseos. (O, como dice uno de los títulos de los capítulos del libro de Ehrenreich: “Dios quiere que seas rico”.)

El trabajo de Ehrenreich explica dónde comenzó el culto del individualismo y el impacto devastador que ha tenido en la carencia de responsabilidad colectiva. Debemos, dice, desprendernos de nuestra capacidad de auto-absorción y tomar medidas contra las amenazas a las que nos enfrentamos, sean el cambio climático, los conflictos, la alimentación de los hambrientos, la financiación de la investigación científica o la educación que nutra el pensamiento crítico. Está inquieta por acentuar que “no escribo con un espíritu de amargura o desencanto personal, ni tengo ningún apego romántico al sufrimiento como una fuente de conocimiento o virtud. Por el contrario, me gustaría ver más sonrisas, más risas, más abrazos, más felicidad… y el primer paso es recobrarnos del engaño masivo que es el pensamiento positivo”. Su libro, me parece, es un llamado para el regreso del sentido común y, me temo, en lo que pretende ser una obra de crítica, sólo puedo encontrar cosas positivas que decir al respecto. ¡Maldita sea!






Fuente: http://almacosta.wordpress.com/2011/02/14/libros-sonrie-o-muere-como-el-pensamiento-positivo-engano-a-america-y-al-mundo-por-barbara-ehrenreich/
Créditos:
Publicado por Enrique Eskenazi

Por Jenni Murray The Observer, Domingo 10 Enero 2010

1 de enero de 2012

El otro Steve Jobs

La muerte de Steve Jobs, fundador y dirigente de la empresa Apple, ha sido el espectáculo mediático empresarial más teatral vivido este año. Durante las últimas semanas hemos visto una enorme movilización de los mayores medios de información internacionales, bajo la batuta del establishment empresarial estadounidense (lo que se llama en  EE.UU. la Corporate Class), para celebrar la vida del que ha sido canonizado unánimemente por tales medios. Uno de los mayores rotativos del país aseguró incluso que había tenido “una vida ejemplar o extraordinaria”, que mostraba el enorme potencial que un ser humano puede alcanzar bajo el capitalismo estadounidense. En esta construcción mediática se ha presentado a Steve Jobs como una persona de orígenes humildes que alcanzó por su propio mérito la cumbre del mundo empresarial, creando nuevos productos que han beneficiado a toda la humanidad. En esta proyección mediática, Steve Jobs es el self-made man, emprendedor por antonomasia que, a base de genio y ambición, llegó a unos niveles de grandeza que pocos alcanzan en nuestro mundo.


Para no ser menos, los rotativos de mayor difusión e influencia en España utilizaron también adjetivos superlativos para describirlo. Le definieron como “ejemplar”, “extraordinario”, “inspirador”, “magnífico” o “un hombre que quiso dar amor en su dedicación a satisfacer a las masas”, “pionero”, digno de “admiración”, “respeto” y “agradecimiento”, “fuente de inspiración para los emprendedores españoles”, “un gran creador de puestos de trabajo”, y así un largo etcétera. Podría continuar y continuar con una larga lista de cantos y alabanzas a la figura del emprendedor cuyo genio supuso el éxito del capitalismo.
En esta divinización (y no creo exagerado este término para definir el clamor unánime de alabanzas) se ignoran varios hechos de su biografía que dan otra versión del personaje. En realidad, Steve Jobs era muy representativo del emprendedor que ha hecho una enorme fortuna a base de utilizar y explotar para beneficio propio bienes comunes sin los cuales no hubiera alcanzado su éxito. Es más, su fortuna se basó, en parte, en una enorme explotación de otros seres humanos. Veamos los datos, comenzando por sus características como empresario empleador. Apple, la empresa de Steve Jobs, no fabrica sus productos en  EE.UU. Lo hace en Shenzen, una ciudad de China conocida como el Silicon Valley chino, donde trabajan 420.000 trabajadores en condiciones miserables. El grupo empresarial Foxconn dirige tal conglomerado de industrias que producen aparatos electrónicos. En este lugar, incluidas las fábricas de Apple, se explota brutalmente a sus trabajadores (no es extraño que trabajen seis días a la semana 16 horas al día) en condiciones militares en sus cadenas de montaje. Existe un ambiente de terror bien documentado por la obra de Mike Daisey (The agony and the ecstasi of Steve Jobs) en ninguna parte mencionada en la bacanal de elogios escritos a razón del homenaje a su figura.
Su fortuna personal (estimada en 8.500 millones de dólares) y los enormes beneficios de su empresa se basaban, en parte, en esta súper explotación de otros seres humanos. El número de suicidios, consecuencia de las horribles condiciones de trabajo, ha sido denunciado en varios medios internacionales. Según el diario londinense Daily Mail, a los trabajadores de las fábricas de Apple en China se les fuerza a firmar un contrato en el que se comprometen, ellos y sus familias, a no denunciar y a no llevar a la compañía a los tribunales en caso de accidente, daño, muerte o suicidio. La insensibilidad hacia las condiciones de trabajo en sus empresas reflejaba una actitud muy representativa del gran emprendedor del siglo XX. Su antagonismo, casi hostilidad, hacia la clase trabajadora, era bien conocido. Como señala Eric Alterman en su artículo titulado Steve Jobs. Una vergüenza americana (Steve Jobs. An American Disgrace publicado en The Nation. 28-11-11), Steve Jobs había aconsejado al presidente Obama a imitar a China y permitir a las empresas estadounidenses hicieran, no sólo en China, sino también en  EE.UU., lo que quisieran, sin ningún tipo de protección a los trabajadores ni al medio ambiente.
Su obsesión era acumular dinero, sin ningún freno en ello. Era el “perfecto emprendedor” de la Corporate America, que se nos quiere presentar como modelo y ejemplo. No se conoce que diera dinero a actos sociales benéficos, como los súper ricos suelen hacer en aquel país como estrategia de marketing para mejorar su imagen. En realidad, ridiculizó a Bill Gates por crear una fundación que lleva su nombre, atribuyendo un supuesto retraso tecnológico de las empresas de Bill Gates (la hostilidad de Steve Jobs hacia Bill Gates era bien conocida) al “excesivo interés de Bill Gates en ayudar a los pobres”. Steve Jobs era un personaje que pertenecía al mundo definido por Charles Dickens.
Una última observación. Las empresas Apple y la gran mayoría de “inventos de la industria electrónica” se basan en el conocimiento de la investigación básica producida en otras instituciones, frecuentemente centros académicos financiados públicamente por el Gobierno federal de EE.UU., especializados en temas militares o aeroespaciales. Internet es un claro ejemplo de ello. El conocimiento que produjo Internet, por ejemplo, procedía de las inversiones públicas. Parece ignorarse que el Gobierno federal de EE.UU. tiene una de las políticas industriales más desarrolladas en la OCDE, invirtiendo enormemente en investigación y desarrollo. La industria electrónica ha explotado tal conocimiento público para sus fines privados. Sin desmerecer la importancia de la investigación aplicada y de la creación intelectual, hay que señalar que la escalera que les permite subir ha sido construida por otros, punto también olvidado en esta biografía de un personaje representativo de lo que significa el capitalismo sin guantes y sin límites.





Fuente:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=141371
http://blogs.publico.es/dominiopublico/4388/el-otro-steve-jobs/